miércoles, 11 de marzo de 2015

Basilio Cortijo

Basilio comenzó su carrera a mediados de los años cincuenta trabajando en el departamento de arte como pintor.  Cuando empezaron a llegar las producciones extranjeras, Basilio se pasó al departamento de efectos especiales donde fue ganando experiencia, hasta que en los años sesenta se convirtió en ayudante del maestro de efectos americano Alex Weldon, con el que trabajó durante mas de veinte años en numerosas películas rodadas en España y en el extranjero.

Basilio  se sintió mas atraído por el trabajos de efectos especiales que por su hasta entonces labores de pintor de decorados y forillos.  Trabajó en películas como   Orgullo y pasión (1957) o Salomón y la reina de Saba (1956) En la foto un jovencísimo Basilio con Carlos Larrañaga en el rodaje de Orgullo y Pasión.


Basilio con Weldon en los años sesenta cuando este vino a supervisar los efectos de las películas producidas por Samuel Bronston. 

Bajo la tutela de Alex Weldon trabajaron la mayoría de los técnicos españoles que comenzaban en aquellos años. Principalmente fueron Pablo Pérez, los hermanos Manolo y Antonio Baquero y Antonio Molina. Basilio,  compartió años de aprendizaje con muchos otros de su generación como Antonio parra,  Antonio Bueno “Puchini”, Fernando Pérez o José Antonio Balandín.

Basilio con una de las espadas que usaba Charlton Heston en el rodaje de El Cid (1961)



Basilio en la maqueta de un  pueblo costero de Indonesia, en la película Krakatoa (1969) que estuvo nominada a los mejores efectos especiales aquel año.


Basilio se quedó trabajando durante años con Weldon no solo en películas rodadas en España como La batalla de las Ardenas (1965), o Patton (1970) sino también  se lo llevó por todo el mundo como ayudante. Trabajando en películas como El día más largo (1962),  Papillon (1973)
Basilio  subido a la Orca  se resina de poliéster construida por el equipo de Weldon para Orca la ballena asesina (1978)



Junto a Peter Cushing durante el rodaje de Misterio en la isla de los monstruos (1981) primera colaboración de Basilio con Juan Piquer, con el que repitió en varias ocasiones, incluidos dos películas con las que ganó el Goya a los mejores efectos especiales, Slugs (1988), y La grieta (1990)



Basilio preparando los hilos que sujetaban los tentáculos y cabeza de una de las criaturas de la película La grieta.  

Para dar vida a este monstruo, se necesitaban más de una docena de personas, tirando de hilos de nylon que movían los tentáculos de la criatura colocada en una maqueta en primer termino. Mientras los actores,  situados al fondo del decorado, simulaban disparar al monstruo que en pantalla aparece gigante encima de ellos.  Para crear este truco de perspectiva Piquer contó con la experiencia  y colaboración de dos veteranos como  Francisco Prosper y Emilio Ruiz.

Basilio Cortijo, se retiró de los efectos especiales a finales de los años 90, dedicándose entre otras cosas a una de sus primeras aficiones, la pintura.  Desde aquí le damos las gracias por compartir con nosotros sus  experiencias, y dejarnos contar algunas de sus aventuras fílmicas.

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