viernes, 29 de enero de 2016

Enrique Alarcón, maquetas y falsa perspectiva. Sor Intrépida. 1952

Enrique Alarcón fue sin duda uno de los directores artísticos más importantes e influyentes del cine español.  Comenzó su carrera muy joven  a principios de los cuarenta como ayudante del decorador ruso Pierre Schild. Con él aprendió el uso de las maquetas corpóreas y pintadas integradas en los decorados. Pasó después a trabajar en un par de películas como ayudante de Sigfredo Burmann, el otro gran decorador  del cine español de  aquellos años. Y enseguida  dio el salto a la dirección de arte.
Desde sus comienzos, Alarcón sintió una gran propensión al uso de maquetas para completar  decorados. De  naturaleza curiosa y con gran afán por aprender, Alarcón comenzó en sus películas a experimentar y probar trucos de los que solo había oído hablar o leído en las  escasas publicaciones sobre cine de aquellos años.
  
Alarcón trabajando en la preparación de los decorados de "Goyescas" como ayudante de Burmann.

El resultado fue que Alarcón se convirtió en un autentico especialista en los trucajes de perspectiva y maquetas, y cuanto  más profundizaba y aprendía, más audaz y atrevido se volvía en la resolución de los problemas que le proponían sus trabajos.

En este caso vamos a repasar uno de los travellings de inicio más espectaculares de  su carrera, y por ende, de la cinematografía española de aquellos años. La película en la que aparece es  Sor intrépida (1952) de Rafael Gil.

Debía comenzar la película con un plano general de un cielo nocturno y suavemente bajar la cámara mostrando una exuberante ciudad oriental. La cámara avanzaría entre arcos y edificios acercándose a una callejuela oscura hasta descubrir una ventana abierta y llegar hasta el interior de una pequeña tienda de objetos de decoración.
Enrique Alarcón decidió resolverlo todo en un solo plano secuencia usando maquetas
 
Para ello  se construyeron en los estudios CEA, bajo la supervisión del constructor Francisco Asensio una serie de maquetas corpóreas de un tamaño bastante considerable.
 

 Alarcón   con la complicidad del director de fotografía Alfredo Fraile,  idearon la forma en que la cámara  en una grúa,  descendería desde una imagen de un cielo  falso hasta la parte frontal de la maqueta de la ciudad y una vez allí, seria empujada por los operarios sobre un travelling, avanzando hacia varios edificios, que eran a su vez, maquetas móviles que debían ser  retiradas hacia los lados según la cámara llegaba cerca de  ellos.
La cámara avanzaba lentamente hacia  el decorado de un callejón, pasa bajo un arco hasta llegar a un decorado de un callejón,  construido a una escala ligeramente menor que la real.  Por  una ventana de  un edifico de la derecha se puede ver  el interior de una casa  con un personaje moviéndose. Lo que en realidad era un pequeño decorado  montado   a varios metros de la ventana para crear el efecto de profundidad. Cuando la cámara gira a la izquierda para acercarse a la venta principal, lo que vemos en el interior es un decorado real situado tras el decorado. Según la cámara se acerca a la ventana el frontal de la fachada en se abre  desplazándose hacia los lados dejando paso al carro de la cámara.


Como se puede apreciar en las fotos (decidas por los hijos de Enrique Alarcón)  las maquetas se realizaron a diferentes escalas. Así como las primeras que se ven de la ciudad son pequeños minaretes y cúpulas, (algunos de ellos eran solo siluetas pintadas)  el tamaño de los edificios que se mueven dejando paso a la cámara  es bastante mayor.  Y el decorado  final del callejón se construyó en falsa perspectiva, con los elemento en primer termino a mayor escala que lo que se ve al fondo, para crear una sensación de mayor lejanía. Todo este juego en el cambio de escalas estaba perfectamente calculado por Alarcón  y gracias al magnifico trabajo de  iluminación  del director de fotografía y del operador de cámara que mantiene todo el plano con el  foco adecuado, el resultado es impecable.
Todo este movimiento debía hacerse como una autentica coreografía con varios grupos de personas empujando, unos  el carro de la cámara, y otros  las diferentes partes móviles de las maquetas que se debían apartar en el momento adecuado para dejar paso a la cámara.  Es de suponer que se hicieron bastantes  ensayos y se rodaron varias tomas, pero el efecto conseguido fue magnifico. La película en si no tiene mucho mayor interés,  a no ser que uno esté buscando una típica historia de ensalzamiento religioso de las  que  tanto se prodigó  el régimen Franquista en las décadas de los cuarenta y cincuenta.

El talento y la habilidad de Enrique Alarcón en el uso de maquetas, especialmente corpóreas,  le llevó a convertirse en un maestro de esta técnica, llegando a hacer un uso extremo de ella con planos en los que el decorado  construido a tamaño real  se limitaba al espacio mínimo para el actor y todo lo demás era una maqueta perfectamente encajada. Más adelante mostraré algunos de estos ejemplos con los que Alarcón conseguía engañar al ojo haciéndonos creer que estábamos viendo un decorado de grandes dimensiones  cuando en realidad  la mayor parte de los que se veía era una miniatura.





No puedo dejar de mencionar a algunos de los excelentes colaboradores de Enrique Alarcón, entre ellos los constructores de decorados y de maquetas como el ya mencionado Francisco Asensio, Enrique Bronchalo, Francisco Prosper, o Emilio Alonso
Tuvo también grandes ayudantes como José Antonio de la Guerra, José Maria Alarcón,  y en los años sesenta Antonio de Miguel, excelente pintor y forillista que realizó para Alarcón varias maquetas pintadas y que con el tiempo, como los anteriores, llegó a ser un excelente director de arte.  También, más delante mostraré algunos ejemplos del magnifico trabajo que Antonio de Miguel realizó para Alarcón en numerosas ocasiones.
En cuanto a las maquetas pintadas en cristal, Alarcón contó  principalmente con  Enrique Salvá y Emilio Ruiz durante  la década de los cuarenta y cincuenta y el ya mencionado Antonio de Miguel que se hizo cargo de estos trabajos desde finales de los cincuenta y los sesenta.
En los efectos especiales,  Alarcón tuvo como principales colaboradores a los hermanos Antonio y Manuel Baquero, excelentes atrecistas que se encargaban de los trabajos de efectos mecánicos  y atmosféricos.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Iberia FX Donosti 2015

Desde le día 1 de Noviembre hasta el 19 de Diciembre está abierta al público  en la Casa de Cultura Okendo en San Sebastián,  la exposición Iberia FX  Oficio y artificio en el cine español. Dedicada a los efectos especiales en nuestra cinematografía.  Dicha exposición ha sido  organizada por Flashback (Antonio Busquets) para la Semana de cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.  En ella podréis encontrar piezas originales de efectos  especiales y de maquillaje así como alguna maqueta. Todo ello material usado en películas. Espadas trucadas, atrezzo especial, cabezas  falsas, maquillajes de terror, gatos robóticos, momias extraterrestres, naves espaciales y mucho más.

Os dejo un enlace  para los que podáis ir a verla.


lunes, 25 de mayo de 2015

Antonio Baquero

 Antonio Baquero. Ese desconocido.

 Por todos es sabido que  en las películas antiguas (hablamos de los años 40,50) lo habitual era poner en los títulos de crédito solo a los jefes de departamento. Quizás también a algún ayudante de montaje o de maquillaje, pero lo normal era que apareciesen pocos nombres de los muchos que trabajaban en cada película.  No fue hasta mediados de los  setenta cuando se empezó a generalizar la costumbre de poner en los títulos de crédito al final de la película  a la mayoría de los técnicos y artistas.  En el cine español y hablando ya de efectos especiales, es evidente apenas hay mención a estos técnicos. Entre otras cosas porque no había especialistas en esta categoría. Ya hemos mencionado que los trabajos de efectos los solían realizar attrezzistas  y artesanos del departamento de arte. En alguna película de los cuarenta aparece acreditado por efectos especiales algún  director de arte como Enrique Alarcón o Enrique Salvá (por sus trabajos de maquetas), o directamente algún maquetistas como Juan Figuerola, o a partir de  mediados de los cincuenta Emilio Ruiz. Pero lo que no se vio hasta  principios de los sesenta fue a un técnico de efectos especiales en los títulos de crédito iniciales.  Y aún así ya hemos visto que muchos de ellos pasaron décadas sin ver sus nombres en pantalla. Hoy vamos a rememorar  brevemente la carrera de uno de ellos. Antonio Baquero. Quizás el que más se merezca un reconocimiento.  La razón es muy sencilla, fue uno de los más veteranos y de los que menos vio reflejado en pantalla su  aportación al cine. Buscando sobre él en Internet apenas aparecen  tres o cuatro títulos.  Por suerte su hijo se puso en contacto con nosotros y nos ha estado mandando información. En nuestro libro Los alquimistas del 7º arte, se menciona el trabajo de  Antonio Baquero  en varias ocasiones ya que algunos veteranos nos  hablaron de él. Pero es cierto que casi todas las referencias se hacían a su hermano Manuel Baquero. 
 Las dos fotos de Antonio Baquero han sido cedidas por su hijo al que estamos sinceramente agradecidos.

Antonio Baquero , técnico de efectos especiales. 


Antonio y Manuel Baquero comenzaron a trabajar en los años cuarenta (es difícil precisar el año)  en el departamento de arte como attrezzistas en películas como La princesa de los Ursinos (1947) o La leona de Castilla (1951).  El director de arte Enrique Alarcón cuenta que en aquellos años siempre había en el departamento de arte algún “manitas” que se encargaba de los trabajos de efectos especiales. Los hermanos Baquero eran de esos. Una de las primeras películas que su hijo recuerda haberle oído hablar a su padre es  Locura de amor (1948)  De sus primeros años en el departamento de arte Antonio Baquero conservó  la facilidad de poder distinguir entre  los  diferentes estilos  de los muebles pudiendo diferencias si una mesita era estilo Luís XV o Luís XVI.

Detonación de cañones en  La princesa de los Ursinos y lluvia en un decorado de exterior creado en los estudios Sevilla Films para La Leona de Castilla.


Con la llegada de los americanos e ingleses a mediados de los años cincuenta,  se crearon los primero talleres de efectos especiales bajo la tutela de los supervisores extranjeros. En ellos se apuntaron esos attrezzistas “manitas” que ya tenían cierta experiencia en efectos. Antonio Baquero trabajó en películas como  Orgullo y Pasión (1957) o Salomón y la reina de Saba (1959). En la primera de ellas  Baquero tuvo que lanzarse a las aguas del río Tajo  donde el departamento de arte haba construido una puente para ser volado. Con los cables atados al bañador (evidentemente sin neopreno ni bombonas de oxigeno) buceó  a pulmón hasta la base del puente para esconder los cables que debían detonar la dinamita que estaba colocada en la superficie bajo el puente. Recibió un fuerte calambrazo que le obligó a salir a la superficie. Resulta que un  guiri despistado se había sentado  en el detonador y había hecho contacto. Su llega  a ocurrir mientras estaba cebando el explosivo, habrían salido todos volando por los aires.

Explosión del puente sobre el tajo en Orgullo y Pasión.


Ni que decir tiene que Antonio Baquero formó parte del equipo de efectos que trabajó en las películas producidas por Samuel Bronston: El Capitán Jones, Rey de Reyes, El Cid, 55 días en Pekín, La caída del imperio romano, etc.
Antonio Baquero con su mujer en Denia, sobre la cubierta del galeón de El capitan Jones (1959).

En cuanto a voladuras, Antonio trabajó en algunas realmente espectaculares que han pasado a la historia del cine, como el tren en Almería de Lawrence de Arabia (1962) o el puente en El bueno el feo y el malo (1966).  Por cierto en westerns trabajó en montones de ellos, los de Sergio Leone, y otros como Sol rojo (1971) y varios de los protagonizados por Terence Hill. Antonio hijo recuerda que siendo niño todo el mundo conocía  a este actor por su nombre artístico, pero para él era simplemente Mario, de tantas y tantas veces que le había oído a su padre hablar de él por su nombre real.

Explosión en vía férrea con tren real  en Lawrence de Arabia  y secuencia de voladura de un puente en El bueno el feo y el malo.



La infancia de Antonio no fue como la de cualquier niño, viviendo de rodaje en rodaje, en Almería, Marbella, Barcelona, Mallorca, paseando por decorados como las enormes gradas que se construyeron en Montjuic para recrear un combate de boxeo en La gran esperanza blanca (1970) o  viendo como John Philip Law repasaba con su padre la preparación de unos  efectos especiales para una escena del día siguiente en Mallorca, para una película de Simbad. 

Con Ray Harryhausen trabajó en varias ocasiones.  Dos de las de Simbad, Los viajes de Gulliver(1960), La isla misteriosa (1961) y El valle de Gwangi (1969) En esta ultima se rodó en la ciudad encantada de Cuenca una escena con un terodáctilo para el que se construyó una replica a tamaño real. En los planos generales aparece el muñeco  en miniatura animado por Harryhausen, pero en los planos cortos, el actor lucha con un terodáctilo falso que era movido  a mano por Antonio, que estaba escondido bajo el animal, mientras  el actor fingía la lucha sobre la criatura de látex.

En el valle de Gwangi, un vaquero luchando con el terodáctilo falso movido por Baquero.


Durante unos años trabajó en Amobaq, la empresa que se creó  entre el taller de Antonio Molina y Manuel Baquero.  A principios de los setenta cuando Manuel Baquero dejó el cine, sus empleados crearon la cooperativa Cinefec, y Antonio continuó trabajando con ellos durante algo más de una década. También colaboró con ellos asiduamente Clemente  Domínguez, excelente carpintero que estaba casado con la hermana de Antonio y Manuel  Baquero.

En películas españolas, trabajó en muchísimas  desde Las vegas 500 millones (1967),  La isla misteriosa (1973) , Tarzan y el tesoro Kawana (1974) hasta Las aventuras de Enrique y Ana (1981) También en programas de televisión como La Segunda oportunidad (1978-79) en la que colaboraron con el especialista “cascadeur” Alain Petit en la recreación de los accidentes de coche.

Una de los planos más espectaculares de la serie La segunda oportunidad fue el accidente de la cabecera.



A mediados de los setenta  Antonio Baquero cayó gravemente enfermo y aunque se recuperó para poder seguir trabajando, ya no estaba en condiciones de  realizar las duras labores del rodaje y pasó a desempeñar tareas administrativas hasta que se retiró definitivamente tras el rodaje de Conan el barbaro (1982)  Falleció en el año1989 después de casi  cuatro décadas dedicadas al mundo del cine. 

sábado, 25 de abril de 2015

Fernando Pérez Escurra.

Esta semana  toca recordar la carrera de otro técnico de FX al que pudimos entrevistar, Fernando Pérez Escurra.



Comenzó su carrera como muchos otros a finales de los años cincuenta, trabajando sobre todo en películas americanas.  Tenía conocimientos de mecánica y soldadura y entró a trabajar en el departamento de efectos especiales con Alex Weldon y después con  Richard Parker. 
Las grandes superproducciones de Samuel Bronston fueron decisivas para crear todo un grupo de técnicos de efectos mecánicos españoles. Fernando Pérez trabajó en todas ellas, pero fue en El fabuloso mundo del circo (1964)  cuando  cimentó su amistad con Richard Parker. Con él trabajó en  la construcción y  montaje de los sistemas que inundaban unos  compartimentos y vaciaban otros para crear el efecto de la volcadura del barco en el puerto de Barcelona.


En los años sesenta, trabajó en grandes  Películas como Doctor Zhivago (1965)  en las que llegaron a estar casi un año trabajando. Fernando Pérez  en exteriores en Soria durante el rodaje de Zhivago. Foto cedida por F. Perez.



En otras sin embargo se trataba solo de un par de meses para la realización de efectos pirotécnicos y mecánicos en películas que se rodaban parcialmente en España como La batalla de Inglaterra (1969) Foto cedida por F. Perez.



Pero también había, y muchas, pequeñas producciones y sobre todo coproducciones europeas, que se rodaban en suelo español. Para  La brigada de los condenados (1969)  trabajando en el equipo de Pablo Pérez, crearon un enorme cañón falso subido a un vagón de tren. La gigantesca arma, debía detonarse y estaba construida en  madera, resina y vibra de vidrio y chapa metálica. 


Parte del equipo de FX que construyeron en Cañón subidos en el gigantesco ficticio, en la localidad de Villamanta, Madrid. Foto cedida por F. Perez.

  

Fernando Pérez trabajó como ayudante de Richard Parker en películas como La batalla de las Ardenas (1965) , El regreso de los siete magníficos (1966), La leyenda de un valiente (1967) o El hombre que pudo reinar (1975) película rodada en Marruecos que inicialmente se proyectó filmar en España, pero debido al encarecimiento de los precios, se decidieron por el país africano.
 Explosión de un puente colgante e incendio controlado de un decorado en La leyenda de un valiente.





Trabajó también en el quipo de Pablo Pérez en las dos películas de  Los tres mosqueteros dirigidas por Richard Lester en (1973-74) y en la ultima entrega, El quinto mosquetero (1979) esta de Ken Annakin. 
 Aparte de los efectos  pirotécnicos y atmosféricos, en estas películas  tuvieron que realizar todo tipo de artefactos mecanizados y artilugios como un mini submarino o un ingenioso precedente de lo que podría ser un carrusel moderno, o un falso río helado, hecho de parafina. 





En los años ochenta colabora aún en alguna película extranjera aunque  cada vez en menor numero ya que  los rodajes en España habían disminuido mucho. Tempestad (1982) o Marine: entrenado para matar (1986) Explosión de un vehículo en una calle de Madrid para Marine: entrenado para matar.



Trabaja   en coproducciones como El tesoro de las cuatro coronas (1984), y películas españolas como,  La hoz y el Martínez (1984) y series de televisión como Hemingway (1988), o Lorca, muerte de un poeta (1987)
Explosiones en el exterior del castillo de Belmonte, Cuenca, para El Tesoro de las 4 coronas.



A principios de los años noventa se retira  de su trabajo, después de más de cuarenta años en el oficio. 

domingo, 19 de abril de 2015

Exposición en Daganzo y piezas originales.

La semana pasada se inauguró  en el madrileño pueblo de Daganzo, una exposición dedicada a homenajear sus antiguos estudios de cine y su poblado del oeste, en el que se rodaron más de una veintena de películas en los años setenta y principios de los ochenta.

 Han sido varios los profesionales y empresas que han cedido material para esta exposición. Entre ellos  las casas de vestuario Peris y Cornejo, de carruajes Paco Ardura, de atrezzo y decoración Mateos, Emilio Ardura de tapicería y atrezzo y otras.  



En la sala de la juventud,  se encuentra la exposición homenaje a los fundadores de  los estudios conocidos como Madrid 70, creados por el norteamericano afincado en España Philiph Yordan y el productor español Gregorio Sacristán.  Juntos produjeron películas a los largo de dos  los años sesenta y setenta de genero bélico, acción,  dramático y especialmente westerns.   

A finales de los años setenta los estudios y terreno con el poblado del oeste fueron adquiridos por Juan Piquer,  que los mantuvo en activo hasta mediados de los años ochenta, en que un incendio arrasó el poblado y los estudios de cine. 
Actualmente solo quedan unas ruinas de lo que fue.  Entre los restos pueden apreciarse el abrevadero, las ruinas de la iglesia y del salón y no muy lejos, aún  se puede descubrir el tendido de las vías férreas en miniatura que se construyó para la maqueta del tren de Pánico en el transiberiano.


Aparte de  un gran despliegue de información en las paneles impresos, se puede disfrutar el material original usado en películas como el vestuario del oeste cedido por Peris y Cornejo,  atrezzo de Ardura , Vestuario especial creado por guarnicionerías Santamaría,  o una maqueta de  un vagón de tren cedida por la empresa Biefec (Oscar Fernández).




Nosotros cedimos,  para la sala dedicada a Juan Piquer, dos piezas que él nos regaló: La nave espacial de  Supernonicman y un bebe mutante usado en La grieta.





 También he colaborado en la realización de una maqueta de lo que fue el antiguo poblado del oeste.

 Lo más divertido de la inauguración fue la  extraordinaria respuesta de la gente del pueblo de Daganzo.  Las calles del centro se tematizaron del oeste, hubo un mercadillo y la gente iba disfrazada de personajes del Western americano.

Creemos que esta exposición puede resultar interesante a los amantes del cine en general y de los efectos especiales, ya que brinda la oportunidad de ver unas pocas piezas originales usadas en cine.

Para mas información acerca de estos eventos se puede visitar al página del ayuntamiento.



miércoles, 25 de marzo de 2015

Antonio Bueno Puchini

Hoy toca subir unas fotos del veterano técnico de FX Antonio Bueno, conocido en el medio como “Puchini”.  En la foto con nuestro libro, para el que nos cedió gentilmente varias fotos de su álbum personal y nos contó  historias y anécdotas de sus trabajos en cine y televisión.

La filmografía de Puchini es una de esas, habituales en los técnicos de antes, que casi pasa desapercibida, ya que entonces no  aparecían los nombres de los técnicos en los títulos de crédito. Durante  casi tres décadas estuvo trabajando sin que su labor se reflejase en los títulos de las películas.  En aquellos años solían  aparecer solo los nombres de los jefes de cada equipo. Puchini comenzó en los años cincuenta, y trabajó en  casi toda las películas americanas e inglesas rodadas  aquí, bajo las órdenes de  grandes maestros como Alex Weldon, Bill Warrington y otros.  En los sesenta entró a formar parte del equipo que creó Manuel Baquero y en los años setenta, cuando este se retiró, fue uno de los fundadores de la cooperativa CINEFEC.   De nuevo su trabajo  y el de los otros miembros del equipo, quedaba  sin acreditación personal apareciendo en los títulos el nombre de la empresa.  Puchini, Antonio Bueno, aunque apenas aparece su nombre en ninguna película, tiene una extensa filmografía de alrededor de doscientas películas, nacionales y extranjeras.

En una de sus primeras películas americanas, Salomón y La reina de Saba (1959) Puchini,  trabajó en el departamento de efectos especiales, pero  también  hizo de caballista  cuando era necesario. 

Puchini ejerciendo otra de sus habilidades, dispar un arma apoyándose en la furgoneta de Manuel Baquero junto a la de Kit West, durante un rodaje en Almería.


A mediados de los  años sesenta, Antonio Bueno trabajó  en televisión española para la serie Historias para no dormir. En la foto preparando un truco bajo la mirada de Chicho Ibáñez serrador


Los parajes desérticos de Almería igual albergaban rodajes de películas del oeste,  de romanos, bélicas e incluso alguna de ciencia ficción. En la foto, Bueno preparando cables para  efectos pirotécnicos en la película Mission Stardust (1967)




En un momento de la preparación de los efectos de la película El cóndor (1970) para la que se construyeron unos enormes decorados de una fortaleza llamada el cóndor, que subsistió en Almería hasta los años noventa. Hoy en día apenas quedan unas ruinas.



Puchini con camisa de cuadros, observa la escultura de Kali que construyeron en el taller de Cinefec para la película El viaje fantástico de Simbad (1974)



Puchini a la derecha, con Manolo Gómez (centro) y José Antonio Balandin (izquierda) en Almería con uno de los ventiladores de Cinefec.



Durante la década de los ochenta el taller Cinefec trabajó en películas españolas y también  grandes producciones extranjeras como Conan (1982), Solarbabies (1985), o El Imperio del sol (1986)
 El equipo de Cinefec  se encargó entre otras cosas de crear los vehículos futuristas de Solarbabies para lo que se necesitó un numeroso grupo de soldadores.


En El imperio del sol, Cinefec, bajo la supervisión el británico Kit West se encargó de parte de los efectos mecánicos, atmosféricos y pirotécnicos  del la numerosas escenas rodadas en España.  Los ventiladores de Cinefec en los decorados construidos en Trebujena, Cádiz.


Fotos cedidas por Antonio Bueno para el libro Los alquimistas del 7º arte. Si alguien quiere usar estas imágenes por favor mencione  el nombre de  su propietario y el origen. 




miércoles, 11 de marzo de 2015

Basilio Cortijo

Basilio comenzó su carrera a mediados de los años cincuenta trabajando en el departamento de arte como pintor.  Cuando empezaron a llegar las producciones extranjeras, Basilio se pasó al departamento de efectos especiales donde fue ganando experiencia, hasta que en los años sesenta se convirtió en ayudante del maestro de efectos americano Alex Weldon, con el que trabajó durante mas de veinte años en numerosas películas rodadas en España y en el extranjero.

Basilio  se sintió mas atraído por el trabajos de efectos especiales que por su hasta entonces labores de pintor de decorados y forillos.  Trabajó en películas como   Orgullo y pasión (1957) o Salomón y la reina de Saba (1956) En la foto un jovencísimo Basilio con Carlos Larrañaga en el rodaje de Orgullo y Pasión.


Basilio con Weldon en los años sesenta cuando este vino a supervisar los efectos de las películas producidas por Samuel Bronston. 

Bajo la tutela de Alex Weldon trabajaron la mayoría de los técnicos españoles que comenzaban en aquellos años. Principalmente fueron Pablo Pérez, los hermanos Manolo y Antonio Baquero y Antonio Molina. Basilio,  compartió años de aprendizaje con muchos otros de su generación como Antonio parra,  Antonio Bueno “Puchini”, Fernando Pérez o José Antonio Balandín.

Basilio con una de las espadas que usaba Charlton Heston en el rodaje de El Cid (1961)



Basilio en la maqueta de un  pueblo costero de Indonesia, en la película Krakatoa (1969) que estuvo nominada a los mejores efectos especiales aquel año.


Basilio se quedó trabajando durante años con Weldon no solo en películas rodadas en España como La batalla de las Ardenas (1965), o Patton (1970) sino también  se lo llevó por todo el mundo como ayudante. Trabajando en películas como El día más largo (1962),  Papillon (1973)
Basilio  subido a la Orca  se resina de poliéster construida por el equipo de Weldon para Orca la ballena asesina (1978)



Junto a Peter Cushing durante el rodaje de Misterio en la isla de los monstruos (1981) primera colaboración de Basilio con Juan Piquer, con el que repitió en varias ocasiones, incluidos dos películas con las que ganó el Goya a los mejores efectos especiales, Slugs (1988), y La grieta (1990)



Basilio preparando los hilos que sujetaban los tentáculos y cabeza de una de las criaturas de la película La grieta.  

Para dar vida a este monstruo, se necesitaban más de una docena de personas, tirando de hilos de nylon que movían los tentáculos de la criatura colocada en una maqueta en primer termino. Mientras los actores,  situados al fondo del decorado, simulaban disparar al monstruo que en pantalla aparece gigante encima de ellos.  Para crear este truco de perspectiva Piquer contó con la experiencia  y colaboración de dos veteranos como  Francisco Prosper y Emilio Ruiz.

Basilio Cortijo, se retiró de los efectos especiales a finales de los años 90, dedicándose entre otras cosas a una de sus primeras aficiones, la pintura.  Desde aquí le damos las gracias por compartir con nosotros sus  experiencias, y dejarnos contar algunas de sus aventuras fílmicas.